Por: D´mar Córdoba S – Codirector La Barca de William Calderón

La justicia en Colombia diría yo, sufre complicación de males, está moribunda como nunca antes en la historia, diría el presidente premio Nobel de Paz.

La noticia que presento sin lugar a dudas tiene una gravedad infinita, pues hoy en Colombia hay 112.461 audiencias represadas según cifras entregadas por el fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez, quien advierte que el sistema Penal Acusatorio se quedó corto para tramitar cientos de casos en Colombia. De las mencionadas audiencias 17.168 son de imputación y de éstas solo hay programadas 1.725 a un año.

Según el fiscal general, hay en este momento 9.864 decisiones de jueces pendientes y ya tenemos 15 mil personas a quienes no se les ha resuelto su situación jurídica, y que pedirán su libertad en virtud de la nueva ley 1786/16 que estipula que una persona no puede estar más de un año detenida sin que se resuelva su situación jurídica.

Pero el resultado de un sistema de justicia inoperante por incapacidad e improvisación del Estado, es el mensaje más esperanzador para los delincuentes de todas las calañas que delinquen a sus anchas, porque no hay política criminal y poder para judicializar a quienes violan la ley.

El producto de esta justicia que está moribunda, es que sucedan hechos como el de alias el Gordo, narcoterrorista de las FARC que fue capturado con tres guerrilleros más, quienes se dedicaban al secuestro y la extorsión desde la zona veredal (zona de Paz) de Caldono.
Seguramente como ha ocurrido en otros hechos delincuenciales de las FARC, un juez determine que para no dañar la paz con las FARC, lo mejor será dejarlos libres en la zona veredal. Así como ocurrió en Guaviare donde un juez en diciembre pasado entregó unos guerrilleros que extorsionaban no a una cárcel sino a la zona veredal.

Decía el Santo padre Pablo VI “Si quieres la paz, lucha por la justicia.” Pero aquí no tenemos justicia y evidentemente, paz tampoco.