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La Barca de William Calderón

Noticias y Confidenciales de la política colombiana @BarberiaBarca

mes

julio 2017

La Barbería de William Calderón con Vanesa Araujo

LA BARBERÍA DE CALDERÓN CON LA ECONOMISTA VANESA ARAUJO, quien nos cuenta sobre la situación en Venezuela y el negro futuro que se viene para el vecino país. Así como de la grave crisis que afronta Colombia.

La Barbería de William Calderón con Lina María Tamayo

LA BARBERÍA DE CALDERÓN CON LINA MARÍA TAMAYO: Candidata a la Auditoría General de la Nación — En Colombia se desprestigio hasta la corrupción — La profesión del Derecho se volvió un negocio — El modelo a seguir en Colombia SANDRA MORELLI.

La Barbería de William Calderón con Juan Manuel López Caballero

LA BARBERÍA DE CALDERÓN y las explosivas declaraciones de Juan Manuel López Caballero contra las estructuras del Partido Liberal desorienta la camarilla pereirana y Rafael Pardo…el espurio Partido Liberal en manos de los burócratas.

La Barbería de Calderón con el Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret

LA BARBERIA DE CALDERON con el Defensor del Pueblo…y el infierno de las cárceles en Colombia….”Me acabo de enterar”….los niños y la guerra…El sistema penal acusatorio hizo agua..SIN JUSTICIA NO HAY PAZ.

La Barbería de Calderón con Santiago José Castro

William Calderón entrevista a Santiago José Castro y hablan sobre los temas coyunturales del país.

 

Colombia, la transnacional del crimen

Por: Fernando Londoño Hoyos – Director de ‘La Hora de La Verdad’

 

La ONU, a través de su sistema Simci, acaba de revelar lo que costó convertir a Juan Manuel Santos en Premio Nobel de la Paz.

La cifra demuestra que en el año de la Paz, cuando supuestamente se silenciaron los fusiles, en Colombia la coca sembrada creció en un 50 % (cincuenta por ciento, para que no quepa duda) lo que vale tanto como decir que estamos produciendo más de mil toneladas métricas de cocaína por año.

Antes de trabajar ese número fantástico, recordemos que Tumaco produce tanto de la hoja como Bolivia entera. ¡Pobre Evo! Y que el Departamento de Nariño excede la producción total del Perú. Y nos falta la cuenta de Chocó, el Catatumbo, Arauca, La Guajira, Putumayo, Bajo Magdalena, el Perijá, Caquetá, el Huila… En suma, este no es un país. Es un mar de coca, la herencia de la Paz de Santos.

Mil toneladas son un millón de kilos. Un millón de kilos son mil millones de gramos. Y cada gramo se vende en cien dólares en las calles de Estados Unidos, de Europa o del Oriente. Mil millones de gramos se multiplican por cien y nos da la suma cien mil millones de dólares. Haga lector las rebajas que quiera. Calcule más interceptaciones, rebajas para mercados incipientes, lo que se le ocurra, y seguirá teniendo frente a usted el valor de la más grande transnacional mundial del crimen en toda la Historia.

Haga ahora las rebajas que se le antoje para llegar a lo que queda de esa mil veces millonaria cantidad en Colombia. Para los campesinos que siembran; para los que la raspan; para los que producen la coca y para los que vuelven la pasta de coca en clorhidrato de cocaína; para los que la llevan a los puertos; para los que custodian el tránsito y los embarques; para los que se entienden con la mafia internacional; para los que fabrican sumergibles y los usan; para los de las lanchas rápidas; para los pilotos de los aviones; para los que cargan y descargan; para los que matan indiscretos o soplones; para los que compran policías o militares corruptos; para los que venden la cocaína a los que la vuelven basuco; para los que alimentan las ollas del narcotráfico urbano y venden al público esa porquería; para los encargados de enviciar a los niños, clientela del futuro y medio ideal para llevar producto, razones y órdenes. Para los que mantienen a los jefes en Cuba, en Venezuela o en Colombia; para los que manejan propiedades compradas o robadas; para los que aceitan la maquinaria financiera en Colombia, en los paraísos fiscales, en Suiza, en el Ecuador y Venezuela. Para los que reciben el pago convenido para seguir sosteniendo que esto se llama Paz; para la propaganda de esa Paz que mimetiza el negocio; para los que organizan conferencias y preparan el partido político que saldrá de las entrañas de este monstruo criminal. Alcanza para todos.

Ese resultado fabuloso, no se produjo por acaso. Llegó de un plan preconcebido y meticulosamente ejecutado por Santos y sus impulsores, cómplices y adláteres. No es problema repasarlo.

Era menester empezar por prohibir los bombardeos a los campamentos de los que cuidaban las zonas de cultivo.  La orden llegó desde Cuba y se cumplió puntualmente.

Enseguida le cerraron la puerta al plan de Uribe para que los Estados Unidos construyeran gigantescos aeropuertos militares para uso de aviones de reconocimiento. Tampoco construyeron radares y el general Óscar Naranjo hizo lo necesario para que volaran el radar de Santa Ana.

Prohibieron la fumigación aérea, con el cuento del cáncer que le podía producir el glifosato a los micos, las culebras y los bandidos que están en las zonas de aspersión.

Prohibieron la extradición a los Estados Unidos de los capos del negocio, los de las Farc, para que aquí los absolviera la JEP.

Acabaron de hecho con la Extinción de Dominio de bienes no justificados por sus dueños.

Finalmente, encerraron el Ejército en los cuarteles, los aviones de combate en los hangares y las naves en los puertos.

Resultado: la más grande transnacional del crimen de la historia. Si no cree, repase las cuentas iniciales. A mano, con tableta o computador. Hágalo en su casa o con sus amigos. Y pregúntese qué negocio legítimo produce  en el mundo cien mil millones de dólares.

Queda por ver el tiempo que le falte a esta transnacional del crimen para que sea enfrentada y aniquilada. A Santos se lo dijo Trump en su visita a la Casa Blanca. Y los chinos fusilan a los que capturan entrando cocaína a su territorio. Algo está pasando y pasará pronto. Como por ejemplo, que los colombianos nos sublevemos contra esta infamia que acabó con nuestro decoro, nuestra juventud y nuestra economía. Es tiempo de entender y reaccionar.

Donde no hay justicia, no puede haber paz

Por: D´mar Córdoba S – Codirector La Barca de William Calderón

La justicia en Colombia diría yo, sufre complicación de males, está moribunda como nunca antes en la historia, diría el presidente premio Nobel de Paz.

La noticia que presento sin lugar a dudas tiene una gravedad infinita, pues hoy en Colombia hay 112.461 audiencias represadas según cifras entregadas por el fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez, quien advierte que el sistema Penal Acusatorio se quedó corto para tramitar cientos de casos en Colombia. De las mencionadas audiencias 17.168 son de imputación y de éstas solo hay programadas 1.725 a un año.

Según el fiscal general, hay en este momento 9.864 decisiones de jueces pendientes y ya tenemos 15 mil personas a quienes no se les ha resuelto su situación jurídica, y que pedirán su libertad en virtud de la nueva ley 1786/16 que estipula que una persona no puede estar más de un año detenida sin que se resuelva su situación jurídica.

Pero el resultado de un sistema de justicia inoperante por incapacidad e improvisación del Estado, es el mensaje más esperanzador para los delincuentes de todas las calañas que delinquen a sus anchas, porque no hay política criminal y poder para judicializar a quienes violan la ley.

El producto de esta justicia que está moribunda, es que sucedan hechos como el de alias el Gordo, narcoterrorista de las FARC que fue capturado con tres guerrilleros más, quienes se dedicaban al secuestro y la extorsión desde la zona veredal (zona de Paz) de Caldono.
Seguramente como ha ocurrido en otros hechos delincuenciales de las FARC, un juez determine que para no dañar la paz con las FARC, lo mejor será dejarlos libres en la zona veredal. Así como ocurrió en Guaviare donde un juez en diciembre pasado entregó unos guerrilleros que extorsionaban no a una cárcel sino a la zona veredal.

Decía el Santo padre Pablo VI “Si quieres la paz, lucha por la justicia.” Pero aquí no tenemos justicia y evidentemente, paz tampoco.

Excarcelación masiva será un nuevo dolor de cabeza

Por: D´mar Córdoba Salamanca –Codirector de la Barca de William Calderón

Desde el sábado 1 de julio entró en vigencia la ley 1786 que modifica el artículo primero de la ley 1760 de 2015 que indica expresamente que las medidas de aseguramiento privativas de la libertad no podrán exceder más de un (1) año.

Por lo que las personas que lleven un año o más con detención preventiva en establecimiento carcelario sin que tuvieren su situación jurídica resulta, podrán recuperar la libertad, previa solicitud ante un juez de control de garantías; y seguir su proceso pero en su casa.

Pero analizando la norma, el legislador le dio una nueva oportunidad a las autoridades para que puedan acudir ante el juez de control de garantías y, de manera justificada, solicite que se prorrogue, hasta por un año, la medida de aseguramiento preventiva.

Debo anotar que para saber a cuáles conductas que permiten la solicitud de prórroga hay que ver con detenimiento, el artículo 317 del Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004), lo que tiene que ver con actos de corrupción de los que trata la Ley 1474 de 2011 o de cualquiera de las conductas previstas en el Título IV del Libro Segundo de la Ley 599 de 2000 (Código Penal).

Y es por lo anterior que tanto el ministro de la Justicia como el fiscal General de la nación, iniciaron gestiones para evitar excarcelaciones de personas investigadas por temas de corrupción, o cuando la defensa de los imputados haya retrasado injustificadamente el juicio o cuando el sujeto de la medida siga delinquiendo desde la cárcel.

El gobierno ya alertó que hay demandas contra el Estado Colombiano por unos 23 billones de pesos, por privaciones injustas de la libertad.

Pero hay que decir con toda sinceridad que es ésta medida que buscaba bajar los índices de hacinamiento en las cárceles, será un verdadero dolor de cabeza para los jueces de la república que por congestión y falta de aparato judicial no han podido definir la situación de más de 11 mil presos que podrían solicitar su libertad.

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