SANTIAGO CASTRO

Por: Santiago Castro
Hora de la Verdad
@sjcastroagudelo

El gobierno nacional esperaba un crecimiento económico por encima del 3% en 2017, expectativa que ha tenido que bajar al 2.5%, para no ir en contra vía de lo que todos los analistas sugieren. Pues bien, ahora es ANIF la que hace un llamado de atención que no debemos dejar a la sombra: el crecimiento económico será del 2,2%. Con un crecimiento así es difícil ver cómo se generarán nuevos empleos, se mejorará la calidad de los existentes, se combatirá  la informalidad y se promoverá la creación de nuevas empresas competitivas y con proyección en el mundo de hoy. Lo más grave, tal como lo publica el diario La República el día de hoy, citando datos del DANE, es que las nuevas generaciones tendrán que enfrentar un escenario donde el 50,3% de la población hasta los 28 años está desocupada. Los que encuentran empleo probablemente lo hacen por periodos cortos y la mayoría en la informalidad. Así, digan lo que digan, no se logra la cohesión social, se pone en riesgo la seguridad y la economía vive a la deriva.

Nos recuerda Gustavo Álvarez Gardeazábal en su columna de hoy, que en los últimos 4 años del gobierno Santos la caída en las exportaciones alcanza el 49,8% y recuerda que “Ni cuando la guerra de los mil días, ni en la crsisi de 1930 bajamos tanto en las exportaciones”. Se pregunta Gardeazábal por qué no se ha derrumbado la economía y cómo es que los hogares siguen en un ritmo de consumo que evita llegar al abismo. Su conclusión preocupa: “nos salvaron los dólares de la cocaína”. En efecto, la caída de las exportaciones viene acompañada del aumento de los cultivos de hoja de coca, que se multiplicaron por cuatro. Basta ir a ciudades como Florencia, Pitalito, Cartago, Mocoa, entre otras; para sentir la presencia de los dólares porvenientes del narcotráfico. Están allí, a la luz del día, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

 Las cosas no están bien y el gobierno hace todo lo posible, no por retomar el camino, sino por buscar agentes que oficien en la propaganda estatal. Así lo hace hoy Mauricio Rodríguez, primer cuñado de la nación, en artículo que publica el diario El Tiempo. Al leerlo, sin embargo, queda claro que las cosas venían bien antes de este gobierno. Prosperidad para todos.