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Por: Santiago Castro
Hora de la Verdad
@sjcastroagudelo

Parece una mentira, pero todo parece indicar que es verdad, el ex senador Otto Bula tenía propiedades por al menos 53 mil millones de pesos, como se desprende de la incautación de propiedades avaluadas en ese valor por parte de la Fiscalía General de la Nación, con fines de extinción de dominio. Al parecer, hasta la oficina de Envigado tenía unos pagos pendientes para el señor Bula por cerca de 5 mil millones de pesos. Las cifras suenan irreales, como de otro mundo, pero valdría la pena que el ente investigador fuera más allá e iniciara investigaciones por enrriquecimiento ilícito a tantas fortunas que de un momento a otro se consolidan en Colombia sin ninguna explicación. En Colombia el que no da mordida no logra un contrato o como me dijera alguna vez alguien en Panamá “Lagarto que no salpica se ahoga”.

A lo mejor sea por esto último que las pequeñas y medianas empresas no logran contratar obras públicas, tal como lo indica una encuesta realizada por ANIF y la Cámara Colombiana de la Infraestructura. Sólo el 29 % de las PYMES de ingeniería logran participar directamente en las obras, pues la mayoría termina por encontrar una ventana en la sub-contratación. Los hilos que se mueven en la gestión y contratación de las obras públicas siguen a la sombra y los recientes casos de corrupción son apenas la punta de un iceberg que el sistema sostiene por la cantidad de implicados que hay.

Por otra parte, el gobierno sigue buscando la manera de promover las exportaciones, que cayeron 13% en 2016, y así enfrentar la balanza comercial deficitaria que hoy llega a 11.804 millones de dólares. Ahora se lanza el programa “Exportaciones sin fronteras”, que pretende reducir aranceles a cerca de 2100 productos que serían transformados en el país y luego exportados. Mientras el gobierno anuncia y anuncia programas y programas para que la economía repunte, el ciudadano del común se despertará mañana con la gasolina 141 pesos más cara. Prosperidad para todos, si no que lo diga Otto Bula!