Por Eduardo Mackenzie

FERNANDO LONDOÑOLa vil afirmación

Al  calificar al ex ministro Fernando Londoño Hoyos de ser alguien de “extrema derecha”, el bloguero Ernesto Yamhure Fonseca adopta los mismos métodos destructivos de las Farc que él dice combatir. Peor, con su vil afirmación de ayer en twitter Yamhure insulta  al electorado uribista y al Centro Democrático, partido del cual Fernando Londoño es el presidente de la Dirección Nacional tras la renuncia de Óscar Iván Zuluaga, y se ubica objetivamente en el campo que combaten las fuerzas patrióticas: en el de la banda narco comunista Farc la cual intentó asesinar a Fernando Londoño en un sangriento atentado, el  15 de mayo de 2012, en Bogotá, donde otras dos personas, los escoltas de Londoño, perdieron la vida. Una veintena de transeúntes quedaron heridos.

La bajeza

Quienes dieron la orden de matar a Fernando Londoño hacían el mismo cálculo de Yamhure: el ex ministro y periodista, director del popular noticiero La Hora de la Verdad, el principal órgano de quienes se oponen a los falsos acuerdos de paz Farc-Santos, es un personaje que debe  ser suprimido por ser “de extrema derecha”.

La bajeza de Yamhure no tiene nombre. Pero su ofuscación de ahora contra Fernando Londoño no extraña del todo. Yamhure es un hombre inestable, imprevisible, especialista del transfuguismo político. Es un mercenario sin principios que cambia de chaqueta cuando le conviene. Hoy funge como amigo y hasta activista, en Estados Unidos, del Centro Democrático. ¿Pero acaso no escribía él, en 2002, columnas de opinión en el diario liberal El Espectador ocultando que trabajaba, al mismo tiempo, con Carlos Castaño Gil, un jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, fuerza ilegal de extrema derecha? ¿Yamhure no le presentaba a Castaño sus borradores de textos para que él le agregara o retirara frases y párrafos?

La triste historia

En 2011, la Fiscalía General descubrió esa triste historia en un archivo electrónico (USB) decomisado. Y Yamhure perdió su espacio en el citado matutino y en La Hora de la Verdad, donde también se había incrustado. Se fue diciendo que había sido calumniado. Empero, en un mensaje analizado por la Fiscalía, Castaño le dice a Yamhure: “Le pido un favor: inserte un párrafo donde alerte a las AUC sobre la importancia del cumplimiento de su palabra ante la opinión pública de cumplir con el cese de hostilidades, que incluye abandonar definitivamente cualquier participación en actividades de narcotráfico, pues es lo que espera Estados Unidos. Amigo, a mí me parece que así es más válido lo que usted escribe y muestra su línea crítica con todos los violentos”.

Un flaco servicio

¿Qué pretende Yamhure con su persecución actual contra el director de La Hora de la Verdad? ¿Hacerle un servicio a las Farc que  buscan eliminar y amordazar a los principales enemigos del totalitarismo castrista en Colombia? Sin duda. Desde luego, Yamhure disimula su vergonzoso objetivo y trata de presentar su vendetta como un cándido llamado de alerta para que no surja en el Centro Democrático un candidato presidencial “de extrema derecha”.

 El candidato

Fernando Londoño no es, ni jamás ha sido, un hombre de extrema derecha. Es un jurista, un político y un intelectual conservador. Él podría ser un excelente candidato del CD y de todos los que rechazaron, en el plebiscito del 2 de octubre, los pactos anti colombianos de La Habana. Como hacen los comunistas, Yamhure trata de satanizar al destacado periodista y político uribista dándole el apelativo de “extrema derecha”.

La mala fe

Ese insulto revela tanto ignorancia como mala fe. La extrema derecha es una noción que recubre una realidad precisa, aunque mal conocida.  Es una facción ideológico-política que puede o no tomar la forma de un partido. Es un sector subversivo, manipulador, de mentalidad fachistoide, antiamericano, mesiánico, que practica la corrupción, el racismo, el antisemitismo y la desinformación sistemática.  En la acción para imponer sus designios utiliza la violencia, la disimulación, así como milicias y tráficos clandestinos. En esa franja, donde se cruzan y combinan con frecuencia activistas de extrema derecha y de extrema izquierda, se pueden encontrar exaltados de todo tipo, monarquistas y republicanos,  nacionalistas, peronistas, castristas, nacional-bolcheviques, antisionistas, anticapitalistas, regionalistas y nostálgicos  de Hitler y de Mussolini y hasta de Stalin.

 

Insulto a la inteligencia

Ubicar a un alto dirigente del Centro Democrático en ese campo es inadmisible. Tal insulto a la inteligencia debería  ser rechazado por todos aquellos que respetan ese partido. Esa injuria constituye un acto de clientelismo abyecto al servicio de intereses obscuros. En un mensaje de ayer, Ernesto Yamhure decía algo que puede ser una pista sobre las intenciones que están detrás de esa ofensiva: “Se cocina una candidatura de extrema derecha antidemocrática y peligrosa en cabeza de Fernando Londoño”. Y en otro profundizaba así su delirio: “Sectores antidemocráticos que últimamente se han dedicado a atacar al presidente Uribe promueven candidatura extremista de Londoño Hoyos”.

La bajeza

La bajeza de tales afirmaciones, donde todo es impreciso, es enorme. ¿Quién no quiere que haya otras candidaturas presidenciales en el CD? ¿Acaso este partido ya escogió su campeón, su candidato único? ¿Quién quiere que la voz más elocuente y libre del Centro Democrático no se exprese durante la campaña electoral?

Un ejemplo para todos los Demócratas del mundo

Desde que asumió el cargo de ministro del Interior y de Justicia, en 2002, del primer gobierno del presidente Álvaro Uribe, hasta hoy, Fernando Londoño Hoyos no ha cesado de batallar, como alto funcionario de gobierno y como periodista, en favor del uribismo, de la democracia y del Estado de derecho. ¿Si él fuera de “extrema derecha” el CD lo habría elegido presidente de su dirección nacional? La  elocuencia y la erudición jurídica e histórica de Fernando Londoño, y su reciedumbre moral e intelectual ante las amenazas y violencias causadas a él por las Farc, son la admiración de Colombia y un ejemplo para todos los  demócratas del mundo.

Es evidente que alguien, el que mueve tras bambalinas la marioneta Yamhure, ve como una amenaza que una personalidad de los quilates de Fernando Londoño Hoyos ayude a los colombianos a ver claro  en este momento de obscuridad e ignominia Farc-santista.

Quien esta medrando en la sombra?

Hay gente que desde hace meses trata de maniatar al CD, de reducir el alcance de su acción política, de debilitar sus denuncias y análisis, de modular sus informaciones al público. Alguien quiere que el CD adopte otro talante, se aleje de sus bases militantes y de su electorado. Esa misma gente busca imponer un cierto discurso pre electoral, una especie de sopa fría de moda que dice: hay que acostumbrarnos a cohabitar con las Farc en la fase de post conflicto; lo que dijo el plebiscito del 2 de octubre es importante pero debe ser relativizado, pues los acuerdos de La Habana tienen “normas de carácter humanitario” que hay que preservar pues “permiten el desarme, la desmovilización y la reinserción” de las Farc y que hay otras que habría que modificar. Y cosas de ese estilo. Empero, si el CD traga entero esas imposturas, el CD abandonará la lucha de los colombianos por la libertad.

La acción concertada

En ese contexto de extrañas presiones, surge ahora la cruzada contra Fernando Londoño. Y no solo contra él. Otras personalidades del CD, donde hay parlamentarios y hasta ex ministros, están recibiendo mensajes privados de intimidación. Parece que hubiera una acción concertada. Eso debe conocerlo la opinión pública, y el CD debe investigarlo.

Que hable Alvaro Uribe

Esperamos en todo caso que el ex presidente y senador Álvaro Uribe, principal líder del Centro Democrático, rechace públicamente y sin tardar la campaña infame de Yamhure y haga respetar el buen nombre del ex ministro Fernando Londoño Hoyos y el de su propio partido. Fernando Londoño Hoyos se juega su libertad y su vida todos los días por el uribismo. ¿El merece respeto? Claro que sí. Pero merece algo más: respaldo y protección. El ex presidente Uribe tiene la palabra.