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Por> D´mar Córdoba Salamanca
@dmarcordoba
Codirector La Barca de William Calderón

Decía Santos cuando recibía el Premio Nobel de Paz, “La guerra que causó tanto sufrimiento y angustia a nuestra población, a lo largo y ancho de nuestro bello país, ha terminado.”

Que gran mentira, eso solamente se lo cree él y sus funcionarios que no salen de Bogotá a los departamentos marginados por el poder central, como es el caso del Caquetá, Guanía, Guaviare, Meta y Putumayo, donde los frentes de las FARC mantienen el control del narcotráfico que ha crecido de manera exponencial por la decisión del presidente Santos, a petición de las FARC, de dejar de fumigar con Glifosato la coca.

En las últimas horas conocimos unas declaraciones del comandante del Ejército Nacional, general Alberto Mejía, donde anunciaba que se lanzaría una importante ofensiva para neutralizar el accionar de las bandas criminales que se multiplicaron por 100 en toda Colombia, hoy hacen presencia fuerte los puntilleros y el Clan del Golfo en el sur oriente del país, donde están dedicados a extorsionar a los ciudadanos, eso si, como nunca antes en la historia. Y a cuidar de las miles de hectáreas de coca.

Los comerciantes de los mencionados departamentos viven la angustia de ser objeto de extorsión perdiendo en gran medida el fruto de sus años de trabajo a cambio de no perder la vida o la de un familiar.

Ojalá esos congresistas de la Paz, se den un paseíto por el sur del país para que vean las condiciones tan difíciles de nuestros connacionales, que no solamente deben pagar impuestos e IVA del 19%, sino que deben pagar a las bandas criminales para que no los asesinen.

Señores de la paz, cuál paz? Muchos colombianos hoy entienden que la paz era darle a las FARC, vivienda gratis, plata y poder. Porque hoy  siguen delinquiendo con otro nombre, ahora se llaman Puntilleros, Clan del Golfo y ELN.

En los últimos minutos se confirma el secuestro del padre del alcalde de El Carmen en Norte de Santander.

Bonita paz nos regaló el presidente Santos, concentró a una parte de las FARC y permitió que por lo menos 15 bandas criminales de la mano de las FARC y el ELN se repartieran el país.