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Por William Calderón
@BarberiaBarca

El veterano periodista antioqueño Octavio Quintero Fernández, nacido en Yarumal el 21 de agosto de 1939, tiene una manera bien particular de celebrar su cumpleaños.

Ayer, casualmente, se dejó venir con un editorial en su periódico virtual El Satélite con una denuncia muy bien fundamentada, según la cual, la inflación se tragó enterito el salario mínimo que el gobierno implantó por decreto en enero último.

Octavio, quien no tiene pelos en la lengua, ni pertenece a la generación de los nerviosos del periodismo colombiano, suele llamar pan al pan y vino al vino. Antes de reproducir su sesudo escrito señalemos que Quintero, domiciliado en las vecindades de Tocancipá, domina la menuda y la gruesa de la economía desde que la reportería estaba de pantalón cortico.

Vamos con lo que denunció Octavio
Los grandes medios de comunicación que tienen acceso privilegiado y confidencial a las altas cortes, nos mantienen muy bien informados sobre los intríngulis de la política partidista que se ventila en los tribunales como, por ejemplo, el caso del magistrado Pretelt, la demanda contra el procurador y la reivindicación política de Piedad Córdoba… Ni se hable del seguimiento que se le hizo al plebiscito.

Donde esta la demanda?
Pero poco o nada se dice sobre asuntos de gran interés popular como, por ejemplo, la demanda de nulidad que las centrales obreras presentaron ante el Consejo de Estado (CE) contra el decreto del gobierno que incrementó en 7,0% el salario mínimo vigente para este año, por resultar contrario a la disposición constitucional (art. 53), que establece como principio el aseguramiento de una “remuneración mínima vital y móvil”, principio reforzado por un pronunciamiento de la Corte Constitucional que dispone que los incrementos salariales deben proteger como mínimo el poder adquisitivo de los salarios (Sentencia C-1433/2000).

La demanda de las centrales obreras incluía una petición al CE sobre medida cautelar para que de manera inmediata y transitoria, mientras se decidía de fondo, se decretara un incremento del salario mínimo en armonía con las normas constitucionales, de tal manera que se restableciera el poder adquisitivo del salario y se reparase la afectación del mínimo vital.